|
A
Flop le encanta hacer bizcochos, tartas y pasteles, pero lo que más le
gusta es comerse las galletas que hace su madre. Ese día, al ir a coger
una, encuentra una nota.
“Estas
galletas son para tu abuela. No cojas ninguna”
¡Que
no coja ninguna! Pero es que basta que le digan que no a una cosa, para
que le entren unas irresistibles ganas de hacerlo.
Le
viene entonces a la memoria un cuento que su madre le contaba cuando era
pequeño y estaban en la cocina.
“Había
una vez, una niña, que no podía parar quieta”
Y
así empieza la historia de esta niña que tampoco podía evitar hacer lo
contrario de lo que le decían. En el fondo, igual que su madre e igual
que su abuela. Porque, ¿quién no ha sido desobediente alguna vez?
|